Ejercicio y COVID-19

Es una realidad que todo lo que era normal para principios del 2020 cambio radicalmente cuando la pandemia por Covid-19 se empezó a extender a nivel mundial y las cifras de contagio empiezan a incrementar exponencialmente, poniéndonos a todos como individuos y como sociedad sumamente vulnerables.

Parte de esa normalidad que hemos perdido, es la posibilidad de desempeñar nuestras labores relacionadas al ejercicio de igual manera a como la veníamos realizando, esto motivado a las propias restricciones y regulaciones que hay en cada país en miras de ejercer control ante la expansión del virus. Con ello, ha sido arrastrada una ola de sedentarismo que no solo incrementa el riesgo de padecer enfermedades crónicas no transmisibles sino que también aumenta la susceptibilidad a sufrir complicaciones ante un posible contagio de Covid-19.

Ya sea ejercicio con resistencias, aeróbico o simplemente mantener una actividad física elevada, es imprescindible mantener estás prácticas durante el confinamiento y adaptarnos a las condiciones y herramientas que tenemos a disposición para poder hacer frente a esta problemática.

Actividad física, inmunidad y Covid-19

Actualmente es significativa la evidencia que existe sobre el papel que tiene la actividad física y el ejercicio como modulador del sistema inmune, mejorando la respuesta orgánica frente a gran diversidad de patógenos así como la prevención de diferentes patologías cardiovasculares, respiratorias, metabólicas y demás.

Aunado a esto, el sistema inmune tiene una alta implicación en lo que respecta a la respuesta fisiológica que tiene el virus Covid-19 en el organismo, siendo un factor exogeno que podemos controlar para mitigar las posibles complicaciones ante el contagio. Esto ocurre ya que la respuesta que tiene el cuerpo frente al virus radica en la incapacidad de poder controlar la inflamación sistemática que es el responsable de las complicaciones y la mortalidad, ya que esta causa el daño en los diferentes tejidos y órganos del cuerpo.

A su vez, se ha demostrado que los factores de riesgo que tienen mayor correlación con las complicaciones y la mortalidad por Covid-19 son las enfermedades de base, ya que estas por lo general provocan una disminución de la capacidad inmune, haciéndolos más vulnerables a las complicaciones. Entre estas condiciones podemos encontrar las enfermedades cardíacas, respiratorias, hepáticas, renales y metabólicas, así como sujetos en tratamiento con imnunosupresores o corticoides.

Es interesante destacar que casi todas estas patologías base tienen una mejoría sustancial sobre su fisiopatología y sus síntomas con la realización de un programa de entrenamiento bien estructurado, individualizado y controlado. Por ello, he aquí la importancia del ejercicio físico para responder a diversas problemáticas.

Una nueva pandemía

Una situación incluso más preocupante que las consecuencias sociales, economicas y sanitarias que esta provocando el Covid-19 es el cambio situacional que ha tenido la población, cambiando sus habitos y por ende, perjudicando su salud con posibles consecuencias devastadoras en un futuro cercano si no se atiende esta situación.

La preocupación mayor radica en, como mencionamos anteriormente, la creciente tasa de sedentarismo en la población sana y patológica motivado a la imposibilidad de realizar las labores diarias que antes se realizaban con normalidad. Personas que eran físicamente activas ya sea por practicar algún deporte o simplemente porque su trabajo requería que estuviese en constante movimiento, hoy están sumergidas en una realidad totalmente diferente que en parte los obliga a cambiar el estilo de vida que llevaban antes a uno desmejorado basado en la inactividad.

Este desmejoramiento de los hábitos físicos junto al aumento del consumo de alimentos hiperpalatables, aumentan exponencialmente el riesgo de padecimiento y de mortalidad por cualquier causa. En el 2017, más del 70% de las defunciones fueron a causa de enfermedades crónicas no transmisibles, liderando las estadísticas las enfermedades cardiovasculares, cáncer, las enfermedades respiratorias y la diabetes. Estas cifras pueden disminuir significativamente si se aplicaran estrategias de prevención y un tratamiento multi-disciplinar que involucre al ejercicio físico.

A raíz de lo anterior, crece notoriamente la preocupación por el problema sanitario que afectara en un futuro a causa del aumento de casos de enfermedad y mortalidad por estas causas en donde el medio de prevención más importante como lo es el ejercicio, hoy disminuye notoriamente.

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